Los profesionales del sector inmobiliario y de la construcción siguen un protocolo riguroso antes de sugerir cualquier parcela. En primer lugar, examinan la documentación legal del terreno. Verifican si el título de propiedad está libre de cargas, hipotecas o litigios pendientes. En España, por ejemplo, consultan el Registro de la Propiedad para confirmar que no existen anotaciones preventivas. Cualquier irregularidad detectada en esta fase descarta inmediatamente la opción. Este paso inicial protege al comprador de futuras disputas que podrían paralizar la obra durante años.
A continuación, evalúan las características físicas y geotécnicas del suelo. Solicitan un estudio geotécnico detallado que analiza la capacidad portante, la composición del terreno y el nivel freático. Terrenos con arcillas expansivas o rocas fracturadas suelen requerir cimentaciones especiales que elevan notablemente el presupuesto. En regiones montañosas del norte de España, los expertos también miden pendientes para prever movimientos de tierra. Estos informes técnicos ofrecen una imagen realista de los retos constructivos que enfrentará el proyecto.
Otro aspecto clave es la viabilidad urbanística y el cumplimiento normativo. Los asesores revisan el Plan General de Ordenación Urbana y las ordenanzas municipales para confirmar la edificabilidad, la superficie mínima y las alturas permitidas. También comprueban si el terreno está dentro de perímetros de protección ambiental o zonas inundables. En la Unión Europea, las directivas de hábitats y aguas obligan a descartar solares que requieran evaluaciones de impacto ambiental complejas. Esta revisión evita sorpresas en la tramitación de licencias.
Por último, analizan la accesibilidad y los servicios disponibles. Evalúan la distancia real a redes de agua, electricidad, alcantarillado y telecomunicaciones. Cuando faltan conexiones, calculan el coste de extensiones o sistemas autónomos. Además, consideran la calidad de las vías de acceso y la proximidad a servicios esenciales. Empresas especializadas en selección integral de terrenos en la UE integran todos estos criterios en un informe final, garantizando que la recomendación responda a necesidades reales del futuro propietario.
